EL FUTURO DE LA GANADERÍA INTENSIVA

La ganaderia intensiva mundial. La demanda de alimentos más baratos y de menores costes de producción está convirtiendo los verdes campos en cobertizos industriales.  Donde se procesan grandes cantidades de carne y productos avícolas

EEUU ha liderado la agricultura a gran escala en el mundo. Siendo el primero en implementar la cría intensiva para cerdos, vacas y ovejas. Hoy hay en EEUU más de 50.000 establecimientos bajo la clasificación Operaciones de Alimentación de Animales Concentrados (CAFO). Además de otras 250.000 instalaciones de escala industrial por debajo de esa categoría.

 La cría intensiva de ganado ofrece muchas ventajas sobre la crianza tradicional en campo abierto. Debido al abaratamiento de costes, por la más eficiente atención sanitaria para aves y ganado. Y, en última instancia, por los alimentos más baratos. Según los datos de la ONU para todo el mundo, las CAFO representan el 72% de la producción de aves de corral, el 42% de la producción ovícola y el 55% de la producción de carne porcina.

De acuerdo con el Worldwatch Institute, en el año 2000 había unos 15.000 millones de animales de granja en todo el mundo. El año pasado, esa cifra llegó a casi a 24.000 millones.

La realidad es que hay una cantidad cada vez mayor de animales de granja. Es decir, que pasan toda o casi toda su vida encerrados, en instalaciones parecidas a grandes depósitos.

Como reveló el lunes una investigación conjunta del periódico the Guardian y The Bureau of Investigative Journalism, en el Reino Unido operan hoy al menos 789 megagranjas que entrarían en la clasificación CAFO de EEUU. Cada región del país tiene varias de estas instalaciones, muchas de ellas propiedad de multinacionales extranjeras, las mayores dentro del auge general de granjas de cría intensiva. Han aumentado un 25% en los últimos seis años.

El Brexit favorecerá la cría intensiva

Debido al Brexit, los activistas temen que la presión del mercado internacional pueda traer consigo aún más prácticas estadounidenses a Reino Unido. En el pasado, los estándares de bienestar animal en las granjas británicas han sido más altos en Reino Unido que en el resto de los países de la UE. En el futuro podría haber presiones para bajar esos estándares con el objetivo de competir frente a las importaciones.

Según Emma Slawinski, directora de campañas de la ONG Compassion in World Farming, uno de los problemas de las megagranjas de todo el mundo es la sobremedicación: dar a los animales antibióticos que no necesitan. “A los animales criados de manera industrial se les dan antibióticos de manera frecuente con la comida o con el agua porque corren más riesgo de sufrir enfermedades debido a que los crían en grandes números en instalaciones superpobladas.

Abuso de antibióticos

Hay pruebas sólidas de que  el abuso de antibióticos en la cría intensiva contribuye a generar la resistencia a los antibióticos de las personas. Si los animales no pueden mantenerse sanos en las condiciones en que son criados, es hora de analizar el sistema de explotación ganadera”.

El departamento de Medioambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (DEFRA) prometió que resistirá las presiones para bajar los estándares que puedan llegar con el Brexit. “Separarnos de la UE nos da la oportunidad única de moldear nuestra industria ganadera. De manera que sea beneficiosa para el Reino Unido y ayude a nuestros granjeros a producir más alimentos de primera calidad. Estamos decididos a hacer que sea todo un éxito. Sin renunciar a nuestros altos estándares en medioambiente y bienestar animal. Y siempre protegeremos nuestra orgullosa y variada tradición agropecuaria”.

Compromisos gubernamentales

El Gobierno británico se ha comprometido a no bajar los estándares medioambientales y de bienestar animal en las granjas. Y ha dicho que mantener la seguridad y la confianza de la población en los alimentos será “una de sus mayores prioridades”. A la vez que aseguraba que las reformas o rebajas a los subsidios en el sector agropecuario significarán una oportunidad para vender productos de alta calidad. “Esta no debería ser una carrera hacia abajo”, dijeron desde el DEFRA.

Sin embargo, Reino Unido no solamente ha importado los métodos estadounidenses. Las inversiones también han venido de fuera. El gigante agroalimentario estadounidense Cargill es hoy uno de los principales actores del mercado agropecuario británico. Cuenta con una red de más de 100 granjas de propiedad independiente. En su planta de Grandstand Road, la empresa procesa hoy al menos 1,6 millones de pollos por semana. El año pasado, Cargill obtuvo en Reino Unido ganancias por más de 21 millones de euros.

Moy Park, la empresa más importante en Irlanda del Norte, es propiedad de JBS, una multinacional brasileña. Tiene cuatro centros de producción primarios en Reino Unido. Además de plantas de procesamiento avanzado y una variedad de granjas afines. En 2015, las ganancias operativas de la empresa superaron los 50 millones de libras (56 millones de euros).

Las granjas industriales en el Reino Unido son los pilares de los grandes supermercados y minoristas de alimentos. A Tesco, Sainsbury’s, Morrisons y Asda, entre otros, los abastecen empresas que manejan operaciones CAFO y granjas de cría intensiva. El proveedor avícola Hook 2 Sisters, por ejemplo, vende sus productos a Tesco, Morrisons, Sainsbury’s, M&S y Asda, entre otros, desde al menos 37 establecimientos CAFO en todo el Reino Unido.

Muchos beneficios terminan en EEUU

Según Pippa Woods, de la Asociación de Agricultores Familiares, “los agricultores locales contribuyen a la economía y a las comunidades locales”. “En las grandes granjas, la mayor parte de las ganancias es para las empresas estadounidenses”.

Para los defensores de las grandes instalaciones de cría de ganado, el modelo presenta ventajas en términos de cuidado animal. La intensidad del calor, la humedad y los niveles de luz solar, por ejemplo, pueden ser controlados centralmente; los depredadores y posibles vectores de enfermedades, como los tejones, no tienen lugar allí; y constantemente hay veterinarios expertos en el lugar.

Los principales defensores evalúan los costos y el consumo. Nuestro apetito por el pollo, en particular, parece no saciarse. Hoy representa más de la mitad de la carne vendida en el Reino Unido. Enfrentados a los costes de alimentación, luz y la presión de los grandes supermercados, los granjeros han abandonado progresivamente el modelo de la ganadería de pequeña escala.

Según los datos del DEFRA, hay unos 173 millones de pollos creciendo en este momento en el Reino Unido. Si estas aves fueran criadas de manera tradicional al aire libre, ocuparían un área del tamaño  de Copenhague. Para una crianza orgánica haría falta un área aún mayor. Sería del tamaño de la isla de Anglesey (similar al de La Palma, en las Islas Canarias).

El precio de los alimentos se ha incrementado en los últimos años

Mientras que los salarios se han estancado. Eso significa que una mayor parte del presupuesto familiar debe ser gastado en comida. La gente con bajos recursos tiene la difícil tarea de  elegir entre comer u obtener otros servicios esenciales, como calefacción y vivienda.

Con el Brexit las inversiones de las grandes multinacionales son una fuente de seguridad para los granjeros del Reino Unido.

El diputado por el Partido Liberal Demócrata,  dijo “hacen falta nuevas y firmes reglamentaciones que reemplacen  la legislación post Brexit”. Pero  también habló de tener en cuenta las necesidades y el poder adquisitivo de la población. “Es fácil condenar a los productores, pero la gran mayoría de la gente [en Reino Unido] come carne. Necesitamos un debate nacional para decidir si son justificables los métodos utilizados para cumplir con esa demanda. Yo puedo elegir entre comer carne orgánica o carne barata. Pero la gente de bajos recursos tiene más dificultades para esta elección debido a su presupuesto semanal”.

Fuente EL DIARO 22/7/17

SIGUE LEYENDO… LA CARNE QUE COMEMOS

Encuentra en nuestras webs soluciones eficaces para tu granja

3 comments

Deja un comentario