BIOSEGURIDAD

El nivel de bioseguridad de las granjas de porcino españolas es el más alto del mundo.

La peste porcina africana (PPA) es el tema por excelencia. En este marco, el presidente de la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (Interporc), Manuel García, destaca el alto nivel de bioseguridad de las granjas de porcino españolas. “El más alto de toda la Unión Europea y, por qué no decirlo, del mundo, lo que nos permite mantener a nuestros animales libres de enfermedades”.

La Peste Porcina Africana

La bioseguridad en el sector porcino adquiere una importancia capital en la actualidad, ya que hay muchos factores que hacen que las explotaciones porcinas estén sometidas a un alto riesgo en relación a la entrada y difusión de enfermedades infecto-contagiosas. Entre estos factores destaca el aumento de riesgo por la circulación de ciertas enfermedades en zonas cercanas a nuestro país, como la Peste Porcina Africana (PPA).

La PPA es una enfermedad vírica que afecta a cerdos domésticos y jabalíes de cualquier edad incapaz de causar infección en humanos. Está incluida en la categoría de enfermedades de declaración obligatoria, lo cual implica la obligatoriedad de comunicación a los servicios veterinarios oficiales de cualquier indicio de la enfermedad, así como la aplicación de estrictas medidas de control en caso de confirmación. Actualmente está presente en países del Centro y Este de Europa, en Asia y en el continente africano.

Infección

La infección en los cerdos se produce comúnmente por contacto directo con cerdos infectados, por ingesta de restos de carne porcina infectada o de productos cárnicos porcinos infectados no procesados y/o por contacto con vehículos, equipamientos y personas contaminadas.

En estos momentos, la PPA es una enfermedad muy temida para los ganaderos y productores españoles. Por ello, desde la Administración se demanda que en todos los casos sospechosos, el diagnóstico debe confirmarse mediante análisis de laboratorio. Estos análisis incluyen la identificación del virus por PCR, el aislamiento del virus y la presencia de anticuerpos en el suero. Por ello, en caso de sospecha de peste porcina africana en un matadero o medio de transporte, es imprescindible avisar a los Servicios Veterinarios Oficiales para enviar muestras al laboratorio y poder confirmar o descartar la sospecha, así como parar la línea de matanza.

Ante esta situación de alerta, Manuel García participó en la última edición de Sepor con un discurso en la II Gala Sepor de Oro, que se celebró en Lorca (Murcia) en el seno de la feria. Durante su intervención, García destacó el buen estatus sanitario de la cabaña porcina española, lo que permite mantener los animales libres de enfermedades, pero aseguró que “no podemos bajar la guardia y debemos seguir trabajando tan duro o más como hasta ahora en esta materia”

Buen status sanitario granjas españolas
Manuel García, presidente de Interporc, destaca el buen estatus sanitario de las granjas españolas.

El deber del sector, puntualizó, es “intensificar y extremar las medidas de bioseguridad a lo largo de todo el proceso productivo. En las granjas, en el transporte y en los mataderos, para evitar cualquier enfermedad que pueda amenazar a nuestros animales”.

En este sentido, añadió que “debemos hacer las cosas cada vez mejor, seguir invirtiendo para mejorar las condiciones de vida de nuestros animales y apoyarnos los unos a los otros, trabajar en equipo para combatir en equipo cualquier amenaza”.

El presidente de Interporc explicó que España hace años que cuenta con una legislación específica en relación a la ordenación del sector porcino. Lo que permite especificar por normativa los requisitos de bioseguridad que deben cumplir todas las granjas españolas para poder desarrollar su actividad ganadera. “Lo que avala que seamos el modelo de producción más garantista del mundo con la salud y el bienestar del ganado”.

 

Fuente Interempresas.net 14/11/18

SUBIDA DEL PRECIO DE LA LECHE

El precio de la leche en Galicia sube por primera vez en cinco meses

La producción láctea bajó en 9.000 toneladas en un mes hasta las 165.997 toneladas registradas el pasado septiembre.

El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) publicó esta semana los precios de la leche fresca del mes de septiembre, que en el caso de Galicia se coloca en los 30,8 céntimos por litro. Es la primera subida después de cinco meses, puesto que en mayo el litro pasó de 30,8 a 30,5 céntimos, para caer en junio a los 30,4 y quedarse, tanto en julio como en agosto, en los 30,3.

Como de costumbre, el precio gallego es uno de los más bajos del Estado, y solo con el de otro gran productor, Cantabria, a la cola. En esa comunidad la leche se pagó a 30,6 céntimos por litro, con una ligera subida en comparación con los 30,1 del mes anterior. En cualquier caso y pese a estos ascensos, tanto Galicia como Cantabria están lejos del promedio nacional, a 31,7 céntimos por litro.

Media española

El precio de la leche cruda sube en casi todas las comunidades salvo en Cataluña y la Comunidad valenciana. De este modo, los 31,7 céntimos de media en España están también por encima de los 31,4 de agosto.

Pero hay que tener en cuenta si esta mejora del recibo se debe a la caída de la producción. En todo el Estado se declararon 553.861 toneladas, casi 30.000 menos de las 584.428 de agosto. Galicia no es ajena a este recorte de la oferta: si en agosto se declararon 175.013 toneladas de leche, en septiembre la cifra baja a las 165.997, es decir, 9.000 toneladas menos. Los datos del FEGA distinguen entre la leche declarada y la que se produce. En este caso, la producción de leche también disminuye. En toda la comunidad gallegas las explotaciones generaron 219.150 toneladas en septiembre, por debajo de las 229.951 del mes precedente.

Y del mismo modo que desciende la producción, también merma el número de ganaderos con entregas. El dato más reciente marca 7.690, que son 34 menos que en agosto. En todo el estado hay 13.905, esto es, 54 menos. La cifra gallega es relevante si tenemos en cuenta que a comienzos de año había 8.120 ganaderos con entregas. Eso sí, en toda la comunidad se mantiene el medio centenar de compradores.

 

Fuente LaopinionCoruña 6/11/18

ACUICULTURA DE FUTURO

España toma nota de Noruega para la acuicultura y la pesca del futuro

La acuicultura representa la mitad de la producción pesquera mundial. Y llegará al 54 por ciento en 2030, según expertos.

La acuicultura representa en torno al 47 por ciento de los 180 millones de toneladas que alcanza la producción pesquera mundial. Hasta el 53% si se tiene en cuenta la producción no destinada al consumo humano. Y se espera que llegará a suponer el 54 por ciento del total en 2030. Según datos de la Conferencia Internacional sobre Sostenibilidad ‘Del mar a la mesa’. Celebrada este martes en Madrid.

Población mundial.

Según las predicciones de Naciones Unidas, en 2050 la población mundial habrá superado los 10.000 millones de personas. Lo que provocará un incremento del 70% en la producción alimentaria y exigirá la implantación de prácticas más eficientes y sostenibles para abastecer la demanda mundial. En este sentido, la pesca y la acuicultura son fundamentales para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODS) fijados por Naciones Unidas en la Agenda 2030. También lo son para la conservación de los océanos, los mares y los recursos marinos y contribuir al desarrollo sostenible. Según indicaron el centenar de expertos reunidos en Madrid en la Conferencia Internacional sobre Sostenibilidad “Del mar a la mesa”. Organizada la semana pasada por el Consejo de Productos del Mar de Noruega, junto con Innovation Norway y la Embajada de Noruega.

La producción pesquera mundial supera las 180 toneladas anuales. De los cuales la acuicultura representa un 47 % del total. Y un 53 % si se excluyen los usos no alimentarios (preparación de harina y aceite de pescado). La acuicultura, que concentra casi el 50% de los productos pesqueros mundiales, ha favorecido el crecimiento del suministro de pescado para el consumo humano. Y juega un papel fundamental en la lucha contra el hambre. Unas cifras que confirman la importante expansión del sector en los últimos cuarenta años. Impactando positivamente en la seguridad alimentaria y la nutrición, generando ingresos, empleo y comercio.

Previsiones

Las previsiones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señalan que el principal aumento de la producción pesquera tendrá su origen en la acuicultura. Alcanzando las 109 millones de toneladas en 2030 con un ritmo de crecimiento anual medio del 4 % hasta esa fecha. De la misma forma, se prevé que el porcentaje de especies cultivadas en la producción pesquera, un 47 % en la actualidad, supere el de las especies salvajes por primera vez en 2020. Y que aumente al 54 % en 2030.

Noruega como espejo

El director del Consejo de Productos del Mar de Noruega en España, Bjorn-Erik Stabell, asegura que “la acuicultura es una práctica de referencia y sostenibilidad. Aunque un tercio de la producción mundial de proteínas procedade los productos del mar”. Stabell alaba “el riguroso sistema de gestión de recursos de Noruega”. Que permite preservar los recursos naturales con mayor facilidad. “El desarrollo de métodos más sostenibles y tecnológicamente avanzados en acuicultura nos proporciona [en referencia a España] las mejores oportunidades para satisfacer la creciente necesidad mundial de alimentos sin dañar el medio ambiente”, apunta.

Fuente Innovaspain 18/9/18

¿DE DÓNDE VIENE LA LECHE QUE TOMAMOS?

El país de origen de los lácteos deja de ser una incógnita gracias a la nueva normativa.

La industria alimentaria estará obligada a indicar tanto el país de ordeño como el de transformación, si son distintos

El viernes el Consejo de Ministros aprobó el real decreto que obliga a indicar el país de origen de la leche. Da igual que la compremos como tal, o que esté formando parte de un lácteo como ingrediente. Siempre que suponga más del 50% del peso tendrá que indicar su procedencia.

Con esta iniciativa se escucha una reivindicación de los ganaderos. Productores de un sector en permanente crisis que sufre el vapuleo incesante del mercado (y de la política).

Pero también se ofrece más transparencia en la información alimentaria presentada al consumidor final. Cada vez más exigente por el peso que tienen sus elecciones sobre la sostenibilidad o sobre el desarrollo local.

La información que vamos a encontrar

A partir de enero de 2019 y durante dos años (el real decreto se aplicará durante este tiempo “con carácter experimental”). Podremos saber la procedencia de la leche de cualquier especie.

La industria alimentaria estará obligada a indicar tanto el país de ordeño como el de transformación, si son distintos; o simplemente “origen de la leche: (lugar)” si ambas operaciones se realizan en el mismo territorio.

Si procede de un país distinto de España se podrá indicar el nombre del país o los países de origen, o bien identificarla como “UE”, “fuera de la UE” o “UE y fuera de la UE”. Pero si todas las operaciones se realizan en España, deberá indicar específicamente este país como su origen.

Se aplicará tanto a la leche como al porcentaje de esta que se emplee como ingrediente siempre que suponga más del 50% del peso de todos los ingredientes utilizados (afectará por ejemplo a los postres lácteos, pero no tendrá que indicarse en un plato preparado como una lasaña en el que solo suponga un 20% del peso). También se podrá indicar voluntariamente el origen regional o local.

¿Qué importancia tiene?

Se aplicará tanto a la leche como al porcentaje  de esta que se emplee como ingrediente siempre que suponga más del 50% del peso de todos los componentes utilizados

El camino se ha alargado durante casi dos años en los que el proyecto de real decreto se ha topado con un informe de la CNMC en contra por considerar la medida costosa y proteccionista (y por lo tanto, poder alterar el mercado) y con el consecuente enfrentamiento entre ministerios.

Sin embargo, el reglamento 1169/2011ya contemplaba la posibilidad de que los Estados desarrollasen normativas nacionales para indicar el origen de determinados alimentos, y así se está haciendo en otros países. Así que la ruptura del mercado ya sería un hecho. Y eso sin mencionar que a otros productos ya se les exige.

¿Qué información teníamos?

Cuando hablamos de la información que la industria alimentaria facilita al consumidor, el reglamento 1169/2011 es el equivalente a los libros sagrados de las religiones. Una normativa cuyo objetivo principal es “ofrecer al consumidor final una base que le permita elegir con conocimiento de causa”.

Antes de su aplicación (en 2014), ya había que indicar el país de origen de alimentos como la miel, las frutas y hortalizasel pescadola carne de vacuno y el aceite de oliva.

Este reglamento estableció además la obligación de mencionar el origen en los casos en los que el etiquetado pueda confundir al consumidor. Por ejemplo, cuando se sugiere con un dibujo que procede de un territorio, pero está fabricado en otro.

La leche se quedó fuera. Aunque la Comisión Europea emitió un informe en mayo de 2015 en el que reconocía que más del 80% de los consumidores tenían interés en conocer el origen de la leche, concluyó que ese etiquetado obligatorio sería costoso y que solo el 50% de los consumidores estaría dispuesto a pagar más por tener esa información.

La Comisión Europea informó de que más del 80% de los consumidores quería conocer el origen de la leche. En España es el 88%, según el Gobierno

Estos datos sobre las preferencias de la población coinciden con los presentados en 2013 por las asociaciones de consumidores en Europa: un 70% de los consumidores consideraron importante conocer el origen de la leche y de la carne. También con los que expuso el Gobierno tras el Consejo de Ministrosdel viernes, que elevó al 88% la cifra de españoles interesados en saberlo.

El Parlamento Europeo aprobó una resolución en 2016 a favor de indicarlo, pero por el momento no hay ninguna norma europea que obligue a hacerlo. Por eso, algunos países desarrollan normas propias, como Francia, de Italia y, ahora España.

Iniciativas para conocer su origen

Algunos consumidores se han sorprendido porque estaban convencidos (erróneamente) de que sí podían saber el país de origen de la leche a partir de la información del etiquetado.

Hasta cierto punto es lógico que tengan esa percepción. Ha habido iniciativas de todo tipo para identificar de dónde viene la leche, de las administraciones, de los productores o incluso de la distribución. Pero el éxito ha sido dispar y algunas solo han conseguido confundir a los consumidores.

El Gobierno central ha tratado de impulsar el sector e identificar el origen mediante la ya derogada “Letra Q” o el proyecto “Productos Lácteos Sostenibles”.

A nivel autonómico y local se han desarrollado figuras de calidad como “Eusko Label” o “Tierra de Sabor” de Castilla y León, proyectos que han generado problemas incluso entre demarcaciones provinciales y autonómicas. También se da la paradoja de que empresas amparadas por marcas como “Galicia Calidade”, pertenecen a multinacionales como Lactalis, contra la que los propios ganaderos gallegos se han manifestado por el bajo precio que les pagan por su leche. El contexto es realmente complejo.

Los consumidores que buscasen la indicación de la provincia que aparece en el sello ovalado de la parte superior del envase de leche. Tampoco tendrían demasiada información. Ese símbolo, la marca de identificación obligatoria para todos los productos de origen animal, incluye información sobre el país y la provincia en la que está el operador que lo pone en el mercado. Pero solo indica que el producto se ha elaborado o transformado en esa región, no el origen de la materia prima.

Fuente ElPais 1/10/18