SALUD INTESTINAL Y RESISTENCIA ANTIMICROBIANA

Mantener la estructura y la función óptimas del tracto gastrointestinal (TGI). es necesario para conseguir una producción porcina sostenible y económica rentable.

El TIG es el responsable de regular la homeostasis fisiológica que proporciona al cerdo la capacidad de afrontar desafíos infecciosos. Por ejemplo, patógenos entéricos  y no infecciosos (por ejemplo, factores estresantes de la producción).

¿Qué significa el término ‘salud intestinal’?

La ‘salud intestinal’ es un término comúnmente utilizado que atrae mucha la atención. Aunque falta realmente una definición clara de la expresión. Pero, en términos generales, según Pluske et al. 2018:

La ‘salud intestinal’ abarca una serie de características fisiológicas y funcionales que incluyen:

➢ la digestión y absorción de nutrientes

➢ metabolismo y generación de energía

➢ una microbiota / microbioma estable y apropiado

➢ mecanismos de defensa que incluyen la función de barrera y los mecanismos inmunes de la mucosa

➢ y las interacciones entre estos componentes

Debidos a los cambios profundos en la estructura y función de TIG asociados a la transición posterior al destete. La “salud intestinal” en los lechones es obviamente de gran interés para la producción porcina.

icono-check-accion La inclusión de compuestos antimicrobianos, en las dietas y (o) en el agua, incluidos los antibióticos, matan microbios o inhiben su crecimiento. Y ayudan a los lechones durante este periodo de cambio, reduciendo los impactos del control de crecimiento posterior al destete.

icono-alertaSin embargo, la necesidad de implementar diferentes estrategias de alimentación y (o) incluir aditivos para piensos. (Por ejemplo, Pew Charitable Trusts, 2017) debido a las prohibiciones / reducciones en el uso de ciertos compuestos antimicrobianos en algunas partes del mundo han puesto mayor énfasis en el concepto de ‘intestino sano‘.

Un deterioro en la salud intestinal del cerdo, en presencia de enfermedades entéricas después del destete. Puede ser sinónimo de la afectación de la salud general del animal. Y aunque se pueden establecer algunas relaciones directas entre el rendimiento y la eficiencia del cerdo. Y un TGI “saludable” a veces esta conexión es más sutil y menos obvia, especialmente en ausencia de enfermedades entéricas manifiestas (Pluske et al., 2018).

Una de las claves para comprender la ‘salud intestinal’ es la microbiota. Es decir, la comunidad ecológica de microorganismos comensales, simbióticos y patógenos que habitan en el tracto gastrointestinal (TGI).

Microbioma.

Debemos anotar que, como sinónimo, microbioma describe los genomas colectivos de los microorganismos que residen en el TGI o los propios microorganismos.

Si bien el término microbioma se refiere técnicamente a la población de bacterias, levaduras, hongos, virus y protozoos dentro de un ecosistema. El término a menudo se usa ampliamente para referirse solo a la composición bacteriana.

Sin embargo, la terminología apropiada cuando se explora la población bacteriana es microbioma o microbiota bacteriana.

El barrido del microbioma bacteriano en cerdos y sus complejas interacciones con el huésped y el entorno externo. (Por ejemplo, a través de la dieta o a través del medio ambiente) es un fenómeno relativamente nuevo, e impulsado en gran medida por la creciente disponibilidad. Y menor costo de las nuevas tecnologías de secuenciación genómica.

 Un número cada vez mayor de estudios sugieren que existe un microbioma bacteriano porcino “central”. Que podría utilizarse como referencia para una población de TGI “sano”.

La investigación sobre la microbiota del TGI del cerdo ha adquirido una perspectiva nueva y más urgente por las ya mencionadas prohibiciones / reducciones en el uso de algunos compuestos antimicrobianos para la producción porcina. En la que se hace necesario mantener una microbiota del TGI sano ante campos de interés clave con diversos factores estresantes y enfermedades infecciosas. (Brüssow, 2017).

Sin embargo, algunos compuestos antimicrobianos todavía se permite su uso en algunos países en todo el mundo. Por lo que se ha creado una área paralela de interés (y preocupación) frente a la capacidad de numerosos miembros de la comunidad de microbiota del TGI para ser resistentes a algunos tipos de compuestos antimicrobianos. Y especialmente a los antibióticos denominados – CIAs, critically important antibiotics-utilizados también en medicina humana.

 

 

Fuente texto e imagen: Nutricion animal info Sept 2018

PREBIÓTICOS EN AVICULTURA

Los beneficios del uso de prebióticos queda patente en numerosos estudios, tanto para uso en animales como en personas. Beneficiando el crecimiento de bacterias en nuestro colon que mejoran nuestra salud.

Uso de prebióticos para el control de salmonela en avicultura

Salmonella spp. y Campylobacter spp. son los principales patógenos de origen alimentario. Ambos patógenos se encuentran comúnmente en el tracto gastrointestinal del ave y se consideran microorganismos comensales.

Aunque no se conocen del todo los principales modos de transmisión, se sabe que la salmonella podría propagarse de manera horizontal a través de fuentes ambientales y de forma vertical por los reproductores, reporta Nutrición Animal Info.

Varios estudios han demostrado más evidencias del potencial de transmisión vertical al encontrar salmonella en muestras obtenidas de incubadora.

• En concreto, Cox et al. (1991) encontraron salmonella en fragmentos de cáscara de huevo, cajas de transporte y plumón de los pollitos en incubadoras.

• Muestras ambientales indican que la transmisión horizontal de la salmonella en granja incluye factores tales como la cama, el pienso, el agua, insectos, humanos, animales y roedores (Jones et al., 1991; Hoover et al., 1997; AmickMorris,1998).

 

Reducción de presión de agentes zoonóticos

Para reducir la presión de agentes zoonóticos específicos a todos los niveles de la cadena de producción. Han de realizarse un conjunto de acciones antes, durante y después del sacrificio.

Dentro de las medidas previas, los aditivos para piensos son un grupo importante que pueden ayudar en el control. Entre otros, de la salmonella en granja. Los aditivos para el control de la salmonella pueden ser muy diversos e incluyen antibióticos, prebióticos, probióticos y ácidos orgánicos.

Dentro de las medidas previas, los aditivos para piensos son un grupo importante que pueden ayudar en el control, entre otros, de la salmonella en granja. Los aditivos para el control de la salmonella pueden ser muy diversos e incluyen antibióticos, prebióticos, probióticos y ácidos orgánicos.

La preocupación pública por la posible transferencia de resistencias supone también un reto para la industria avícola a la hora encontrar medios de control alternativos (Van Immerseel et al., 2002).

 

Fuente El sitio avícola 7 noviembre 2017

 

Sigue leyendo… ANTIBIÓTICOS EN GRANJAS

POLLO QUE HAS DE COMER…

Nacho, nos escribe el siguiente correo: «Hola, quería proponer un tema aunque no sé si ya lo habéis tratado: hablo de los pollos que se ven en algunos super con un color amarillo y que vienen etiquetados como ‘pollo de corral’, alimentados con maíz. Me gustaría saber si hay regulación al respecto o son pollos a los que se les pone colorante .»

Tras indagar sobre el tema, debemos decir que la respuesta a Nacho resulta más compleja de lo que en apariencia parecería ser, pues existe una nebulosa sobre lo que es, o debería ser, un pollo de corralcomo categoría adaptada a una normativa. Tras esta nebulosa, no pocas empresas hacen pasar numerosos productos del pollo por lo que realmente no son.

El producto ‘pollo de corral’ nació en Ourense hace 20 años aproximadamente de la mano de la cooperativa Coren, cuando algunos de sus socios comenzaron a criar pollos en situación de semilibertad, alimentándolos con una porción creciente de grano, especialmente de maíz, dado su alto rendimiento, en lugar de pienso. Adoptaban así una tendencia fundada en las islas británicas consistente en criar los animales de carne con la mejor calidad de vida posible.

El éxito de público del producto llevo a la mayor parte de grandes productores a o bien imitar el estilo de crianza, o bien a utilizar la etiqueta ‘pollo de corral’ a su antojo, algo como veremos totalmente alegal dado que solo es una etiqueta marketiniana. Por otro lado, el consumidor asoció el color amarillo de los muslos y pechugas con una crianza auténtica y ecológica en libertad y con alimento de alta calidad.

Pero parece ser que toda esta construcción es falsa o cuando menos ambigua. Para definir qué es cierto y qué no lo mejor será desglosarlo en esta lista.

1. Es una categoría normativa perfectamente definida por la normativa europea

A tenor de lo que dice la normativa europea, ‘Pollo de corral’ no pasa de ser una etiqueta marketiniana que se inventó Coren en su día para vender más carne, perono existe como categoría o denominación de origen regulada. La normativa refiere a las siguientes nomenclaturas para indicar el modo de crianza de un pollo:

  • Alimentado con un … % de
  • Sistema extensivo en gallinero
  • Gallinero con salida libre
  • Granja al aire libre
  • Granja de cría en libertad

La normativa no obliga a hacerlas figurar en la etiqueta, pero tampoco permite poner ninguna otra. ¿Cómo se permite usar entonces la de ‘pollo de corral’? Porque no se la hace pasar por una denominación. Sino por un tipo de producto, como si se dijera ‘pan inglés’; se supone que es obvio que no viene de Inglaterra. Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en que sea legal hacer figurar las palabras ‘pollo de corral’ en la etiqueta, alegando que induce a confusión al consumidor, ya que en el fondo ‘pollo de corral’ no quiere decir nada.

2. Es un pollo ecológico

Una vez asumido que ‘pollo de corral’ no indica nada en concreto y no significa nada para la normativa europea, queda claro que cualquier pollo puede entrar en esta categoría marketiniana, y de hecho entra muchas veces, según se denuncia desde algunas asociaciones animalistas, que consideran que se hace pasar por pollo que ha tenido una calidad de vida a muchas aves de origen industrial, es decir que pasan su vida hacinadas y enjauladas.

El pollo verdaderamente ecológico sí atiende a una normativa concreta que impide que se le apliquen numerosos tratamientos o que se le alimente con determinados piensos o con grano procedente de plantas transgénicas. Su producción es baja para competir en el gran mercado y va destinado a consumidores concienciados.

3. Justifica su precio en que es de más calidad que el pollo industrial

Fuentes de la patronal de los grandes productores, Propollo, aseguraban en un artículo el pasado verano que en realidad a nivel nutricional tanto la carne de pollo industrial como la de corral, suponiendo que realmente el pollo hubiera sido criado en semilibertad, eran muy similares cuando no prácticamente iguales.

No hay, según dichas fuentes, grandes diferencias de calidad proteica y en cuanto al sabor, puede ser un asunto muy subjetivo y sugestivo, es decir que queremos creer que sabe mejor, pero en realidad sabe a pollo. Pero es cierto que el pollo de corral cuesta el doble que el industrial: ¿por qué? Se razona en que,  vive el doble, 90 días frente a 45 y por tanto cuesta más mantenerlo.

En realidad, de ser cierto que se ha criado según este modo. Recordemos que no hay normativa que lo defina. El único coste sería la ración de pienso y la menor rotación en las jaulas. Lo cual es difícil de saber si justifica su aumento de precio.

4. Tiene menos antibióticos que el pollo industrial

Se dice que el pollo industrial, al estar más hacinado, coge más enfermedades. Por lo que preventivamente se le inunda de antibióticos. En cambio al pollo de corral se le dan los tratamientos solo cuando enferma. De nuevo, teniendo en cuenta que la categoría ‘pollo de corral’ no existe y no se regula por ninguna normativa, es imposible saber si a un pollo denominado así se le han dado más antibióticos de los necesarios. Es más, no hay motivo para que no se les mezcle antibiótico con el grano que se les hecha, pues la prevención de enfermedades se considera un factor de mejora del crecimiento.

5. El color amarillo es síntoma de salud

Como ya hemos comentado, el color amarillo de la carne de pollo se asocia a salud, libertad, calidad de vida, etc. Pero realmente ni siquiera está claro que no sea un tema de razas genéticas. Así lo asegura un equipo de investigadores de la Universidad de Uppsala, en Suecia. Según el mismo hay en realidad dos razas de pollos: galus galus y Galus Sonneratti.

La segunda, descubierta por los investigadores, se diferenciaría precisamente por conferir a su piel, su carne y sus patas el característico color amarillo tras comer grano con colorantes. Así que parece que el que ciertos pollos tengan un color más pálido es más bien cuestión de genes, ya que por mucho que estén alimentados con granos de amarillo maíz, no trasladarán los colorantes del grano a su piel.

6. El color amarillo se debe al pienso que come

Este punto es solo cierto en parte, ya que es verdad que a veces se sobrealimenta al pollo con maíz para que la carne coja el color amarillo, la normativa permite usar también otras fuentes de color, tanto naturales como sintéticas, tal como apuntaba Nacho en su correo.

7. Su carne es menos grasa

En principio, si se sobrealimenta al pollo para que tome más color, y si vive más tiempo, lo lógico es que ya que es un individuo maduro invierta el exceso de grano en fabricar más materia grasa, que se aculará y se entreverará entre las fibras de carne. El pollo industrial, en cambio, que se sacrifica justo cuando alcanza la madurez, ha invertido todo el alimento en crecer y desarrollarse.

Fuente Eldiario.es 17/1/18

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PODREDUMBRE

‘Podredumbre’: Netflix destapa los venenos y mentiras que esconde tu comida diaria

El director Jayme Karales estrena ‘Podredumbre’, una serie documental sobre los fraudes de la industria alimentaria.

En marzo de 2008, agentes federales estadounidenses llevaron a cabo una redada en las oficinas de Chicago de Alfred L. Wolff Inc., una empresa de importación y exportación internacional de origen alemán y la principal importadora de miel de Estados Unidos. Y la protagonista del mayor fraude alimentario de la historia del país. Entre los documentos que se incautaron, los agentes encontraron pruebas de que la miel rusa o polaca que importaba Alfred L. Wolff no era, siendo precisos, ni rusa ni polaca… ni miel.

En realidad la mayoría era un producto de origen chino adulterado con cloranfenicol, un antibiótico prohibido peligroso para la salud. Y la empresa lo sabía. Y había decidido vender el producto a precios más bajos, incurriendo además en un delito de ‘dumping’ . Se trata tirar los precios para deshacerse de los competidores y apoderarse del mercado. Y de evasión de pago de aranceles valorado en 150 millones de dólares. Con este fraude alimentario comienza la primera temporada de ‘Podredumbre’, la serie documental que acaba de estrenar Netflix y que airea los trapos sucios de la industria alimentaria.

Porque, ¿sabemos lo que comemos?

‘Podredumbre’ se adentra en los orígenes de algunos de los productos de consumo habitual. Y destapa como la codicia y la corrupción de la industria alimenticia afecta a la calidad. E incluso a la naturaleza,  de mucha de la comida que se sirve día a día en las mesas de Estados Unidos. Y, por ende, también fuera de Estados Unidos. A pesar del exceso de dramatismo alarmista de la voz en off, ‘Podredumbre’ aporta testimonios de productores y abogados de la industria de alimentos. Funcionarios encargados de investigar los delitos contra la salud pública y científicos, además de consumidores. Y los casos judiciales están ahí, nadie se los ha inventado.

El consumidor quiere mucho, barato y ahora, algo que se está volviendo insostenible

La serie también es un toque de atención para un consumidor que, más allá de los precios bajos, no busca conocer el origen y la naturaleza de los alimentos que consume y de cómo la elección de este o aquel producto para la cesta de la compra tiene implicaciones ya no solo para la salud, sino también económicas y sociales. Como ejemplo: la lucha de los pequeños productores por no desaparecer frente a las grandes empresas procedentes de países en los que no hay seguimiento de los estándares de calidad y que, reduciendo los costes del producto, pueden permitirse bajar los precios y acabar así con la industria local. Que se maten entre ellos pero yo quiero mucho, barato y ahora. De las consecuencias a medio y largo plazo ya pensaré en otro momento. Pero eso, que el cliente siempre tiene la razón.

Como los efectos del cambio de modelo productivo no son tan visibles a corto plazo, ‘Podredumbre’ pone el ejemplo de las alergias para concienciar al espectador de la importancia de conocer lo que se lleva a la boca. En el segundo capítulo, la serie cuenta cómo en la última década han aumentado en un 50% los casos de alergias infantiles en Estados Unidos. Un estudio a 40.000 niños estadounidenses descubrió que un 8% de ellos tiene una alergia alimentaria. Eso es uno de cada 13. Alrededor de seis millones de niños en Estados Unidos. ¿Por qué? ¿Por qué un organismo se vuelve hipersensible e hiperreactivo a un alimento? ¿Qué cambio ambiental está provocando estos síntomas?

Las alergias alimentarias

«Las alergias alimentarias están llegando a niveles epidémicos en todo el mundo«, avisa. «La ciencia está empezando a entender por qué la gente reacciona a alimentos aparentemente inocuos. Porque hemos evolucionado para proteger el cuerpo mediante la expulsión activa», admite la doctora Ruchi Gupta, investigadora en el campo de las alergias.

Pero existen varias teorías. Teorías como que la población de microbios que viven en los intestinos —la microbiota— está disminuyendo por el uso de antibióticos desde la infancia. O que la asepsia en el entorno en la crianza o el proceso de producción de los alimentos provocan que la inmonuglobulina E reaccione ante partículas que en principio son inocuas causando una anafilaxis. Un intento rápido y violento del cuerpo para expulsar el alérgeno que puede resultar en muerte. Y aunque casi la mitad de muertes por reacciones alérgicas ocurren por comidas de restaurantes u otros servicios alimentarios, la industria alimentaria —y de restauración— parece no querer asumir los costes de ofrecer productos seguros para esa población creciente de alérgicos.

Uno se pregunta, cómo será el verdadero mapa de corruptelas y malas prácticas de un negocio tan poderoso, necesario y globalizado como el alimentario. Da igual que se mire hacia la leche o hacia la carne, parece que todos los sectores afrontan el mismo problema. Las empresas grandes que explotan a los productores con contratos draconianos, países que no hacen cumplir la legislación o que, directamente, no tienen legislación —lo que en una economía globalizada acaba generando injusticias—, métodos de producción en cadena para satisfacer demandas pantagruélicas y para sostener un mercado hipercompetitivo, corrupción, sobornos y sabotajes en un mercado que acaba favoreciendo solo a las grandes multinacionales. ‘Podredumbre’ acaba siendo una reivindicación de la producción local y una crítica a un sistema cada vez más insostenible.

La corrupción

Las cifras son mareantes. Se consumen 58.000 millones de pollos al año, una cifra que para 2050 será el doble. La industria del ajo mueve 40.000 millones de dólares de beneficio anual. JBS, la mayor empresa cárnica del mundo, ganó en 2016 casi 50.000 millones de euros. Eso sí, antes de que saltase el escándalo de que la empresa sobornó a 1.800 políticos brasileños. Y por criar lo que en un supermercado estadounidense se vende a lo equivalente a 6 euros. Al criador le pagan unos 29 céntimos.

La corrupción también existe en Estados Unidos, como demuestra el caso de dos pequeños productores de ajo de Nuevo México. Estos decidieron investigar a la empresa china Harmoni, que importa ajo a Estados Unidos. Esta que era la única empresa importadora de ajo china que no tenía que pagar las tasas ‘anti-dumping’ que impone el Gobierno estadounidense. ¿El porqué? Resulta que la asociación encargada de regular el mercado del ajo está presidida, por uno de los principales compradores de ajo chino barato  en Estados Unidos. Que tiene mano en el Departamento de Comercio para decidir a qué empresas se investiga y a cuáles no.

Por todo eso y más, ‘Podredumbre’ invita a que el consumidor sea más consciente de las consecuencias de sus decisiones a la hora de consumir alimentos. Y a demandar unas prácticas más limpias por parte de las empresas, pero también de las administraciones. Porque, como dice el refrán, lo barato al final sale caro.

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