USO DE ANTIMICROBIANOS

Dinamarca: datos sobre el uso de antimicrobianos en animales en 2017

 

El uso de antimicrobianos en animales en Dinamarca cayó en 2017. Este es uno de los hallazgos del informe anual del DANMAP para 2017.

En 2017, el consumo total de antimicrobianos (en kilos) en animales en Dinamarca fue aproximadamente un 3% (3,4 toneladas) menor que en 2016. Lo que está en línea con la tendencia observada en los tres años anteriores. En general, el uso veterinario de antimicrobianos ha disminuido aproximadamente un 14% entre 2013 a 2017. Lo que equivale a una reducción de más de 16 toneladas.

Menor consumo en la producción porcina

La disminución en el uso total de antimicrobianos se debió principalmente a la disminución de su uso en cerdos (-4% en 2017 en comparación con el año anterior, medidos en dosis y ajustados por el número de cerdos producidos por año). En concreto, hubo una disminución del uso del 5-6% en cerdas, lechones y cerdos de engorde. Y un aumento de alrededor del 1% en destetados.

La producción de cerdos en Dinamarca constituye aproximadamente el 85% de la producción de carne del país. Y alrededor del 74% del total de los antimicrobianos prescritos por veterinarios en Dinamarca se utiliza en cerdos.

Efecto significativo del sistema de “tarjeta amarilla”

Desde 2010, Dinamarca puso en marcha el sistema de “tarjeta amarilla” . Bajo el cual los productores porcinos que exceden los umbrales de consumo establecidos por las autoridades, reciben una tarjeta amarilla y una orden para reducir el uso de antimicrobianos. A partir de 2016, el uso de tetraciclinas y antimicrobianos de importancia crítica en el tratamiento de enfermedades en humanos se penaliza más de forma que bajo estas nuevas reglas, el uso de tetraciclinas ha disminuido en un tercio (de 22,453 kg en 2016 a 15,212 kg en 2017) mientras que el uso de colistina fue casi nulo tras el primer trimestre de 2017.

 

Fuente 3tres3.com 26/10/18

SALUD INTESTINAL Y RESISTENCIA ANTIMICROBIANA

Mantener la estructura y la función óptimas del tracto gastrointestinal (TGI). es necesario para conseguir una producción porcina sostenible y económica rentable.

El TIG es el responsable de regular la homeostasis fisiológica que proporciona al cerdo la capacidad de afrontar desafíos infecciosos. Por ejemplo, patógenos entéricos  y no infecciosos (por ejemplo, factores estresantes de la producción).

¿Qué significa el término ‘salud intestinal’?

La ‘salud intestinal’ es un término comúnmente utilizado que atrae mucha la atención. Aunque falta realmente una definición clara de la expresión. Pero, en términos generales, según Pluske et al. 2018:

La ‘salud intestinal’ abarca una serie de características fisiológicas y funcionales que incluyen:

➢ la digestión y absorción de nutrientes

➢ metabolismo y generación de energía

➢ una microbiota / microbioma estable y apropiado

➢ mecanismos de defensa que incluyen la función de barrera y los mecanismos inmunes de la mucosa

➢ y las interacciones entre estos componentes

Debidos a los cambios profundos en la estructura y función de TIG asociados a la transición posterior al destete. La “salud intestinal” en los lechones es obviamente de gran interés para la producción porcina.

icono-check-accion La inclusión de compuestos antimicrobianos, en las dietas y (o) en el agua, incluidos los antibióticos, matan microbios o inhiben su crecimiento. Y ayudan a los lechones durante este periodo de cambio, reduciendo los impactos del control de crecimiento posterior al destete.

icono-alertaSin embargo, la necesidad de implementar diferentes estrategias de alimentación y (o) incluir aditivos para piensos. (Por ejemplo, Pew Charitable Trusts, 2017) debido a las prohibiciones / reducciones en el uso de ciertos compuestos antimicrobianos en algunas partes del mundo han puesto mayor énfasis en el concepto de ‘intestino sano‘.

Un deterioro en la salud intestinal del cerdo, en presencia de enfermedades entéricas después del destete. Puede ser sinónimo de la afectación de la salud general del animal. Y aunque se pueden establecer algunas relaciones directas entre el rendimiento y la eficiencia del cerdo. Y un TGI “saludable” a veces esta conexión es más sutil y menos obvia, especialmente en ausencia de enfermedades entéricas manifiestas (Pluske et al., 2018).

Una de las claves para comprender la ‘salud intestinal’ es la microbiota. Es decir, la comunidad ecológica de microorganismos comensales, simbióticos y patógenos que habitan en el tracto gastrointestinal (TGI).

Microbioma.

Debemos anotar que, como sinónimo, microbioma describe los genomas colectivos de los microorganismos que residen en el TGI o los propios microorganismos.

Si bien el término microbioma se refiere técnicamente a la población de bacterias, levaduras, hongos, virus y protozoos dentro de un ecosistema. El término a menudo se usa ampliamente para referirse solo a la composición bacteriana.

Sin embargo, la terminología apropiada cuando se explora la población bacteriana es microbioma o microbiota bacteriana.

El barrido del microbioma bacteriano en cerdos y sus complejas interacciones con el huésped y el entorno externo. (Por ejemplo, a través de la dieta o a través del medio ambiente) es un fenómeno relativamente nuevo, e impulsado en gran medida por la creciente disponibilidad. Y menor costo de las nuevas tecnologías de secuenciación genómica.

 Un número cada vez mayor de estudios sugieren que existe un microbioma bacteriano porcino “central”. Que podría utilizarse como referencia para una población de TGI “sano”.

La investigación sobre la microbiota del TGI del cerdo ha adquirido una perspectiva nueva y más urgente por las ya mencionadas prohibiciones / reducciones en el uso de algunos compuestos antimicrobianos para la producción porcina. En la que se hace necesario mantener una microbiota del TGI sano ante campos de interés clave con diversos factores estresantes y enfermedades infecciosas. (Brüssow, 2017).

Sin embargo, algunos compuestos antimicrobianos todavía se permite su uso en algunos países en todo el mundo. Por lo que se ha creado una área paralela de interés (y preocupación) frente a la capacidad de numerosos miembros de la comunidad de microbiota del TGI para ser resistentes a algunos tipos de compuestos antimicrobianos. Y especialmente a los antibióticos denominados – CIAs, critically important antibiotics-utilizados también en medicina humana.

 

 

Fuente texto e imagen: Nutricion animal info Sept 2018