macrogranjas

MACROGRANJAS

El problema de las macrogranjas, a raíz de la nueva normativa que llega sobre explotaciones porcinas

 

El 3 de agosto finalizó la consulta pública del proyecto de Real Decreto. En el  se establecerán las normas básicas de ordenación de las explotaciones porcinas intensivas. Que sustituirá a la normativa actualmente en vigor constituida por el Real Decreto 324/2000, de 10 marzo. En el  se regulan los requisitos generales que tienen que cumplir las explotaciones de ganado porcino o macrogranjas.

La situación del sector en España ha variado notablemente en el transcurso de los últimos años. De forma que nos hemos convertido en el cuarto productor mundial de carne de cerdo. Con un censo de animales que ocupa el tercer lugar a nivel mundial.

La nueva disposición tendrá que regular distancias de ubicación de las explotaciones. Estableciendo unos límites mínimos tanto entre las distintas macro granjas y otros establecimientos de similares características. Como con los núcleos urbanos con carácter uniforme para toda España. La Ley 34/2007 de 15 de noviembre de calidad del aire y de protección de la atmósfera. Derogó el Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres Nocivas y Peligrosas aprobado por Real Decreto 2414/1961, de 30 de noviembre. Que establecía una distancia mínima a efectos de emplazamiento de 2 km. A contar del núcleo de población afectada.

Actualmente, por tanto, hay que estar a las normas urbanísticas y Ordenanzas de cada municipio. Y a las disposiciones de cada Comunidad autónoma para conocer si es posible la ubicación en un lugar concreto. Pero esta falta de una regulación común está en la base de que en algunas comunidades haya una autentica eclosión de macrogranjas. Cuando la incidencia sobre el medio ambiente es una cuestión de índole técnica y científica.

En este sentido me referiré a Castilla-La Mancha, donde existe una enorme problemática que tiene revolucionado al mundo rural que se opone a nuevas instalaciones.

MACROGRANJAS EN CASTILLA-LA MANCHA

Por ello se ha producido un desplazamiento hacia esta comunidad de un sinfín de macrogranjas. Y otras muchas que están en trámite, y que  pretenden instalarse en todas las provincias de Castilla-La Mancha.

Las macro-granjas son actividades que producen una enorme contaminación, que afecta tanto al suelo, al agua como a la atmósfera. Una cerda con lechones hasta destete, produce alrededor de 13,97 litros de purines por día. Que hay que gestionar en balsas, y precisan grandes superficies de vertido.

Los purines, además de contaminar el agua, y los acuíferos producen emisiones de amoniaco y precisan un consumo masivo de agua. Que limita y condiciona el desarrollo de otras producciones. Las zonas próximas sufren olores nauseabundos. Y si las emisiones a la atmósfera no están debidamente controladas, pueden perjudicar a la salud de los habitantes.

AYUNTAMIENTOS

En principio los ayuntamientos son los competentes para la concesión de la licencia de obras, y de instalación y funcionamiento y por lo tanto con potestades de inspección y control.

La autorización, de   estas licencias precisa de otras autorizaciones de carácter sectorial a cargo de la Comunidad autónoma. Como la declaración de impacto ambiental y la autorización ambiental integrada, en los que debe estar incorporado el informe de la Confederación Hidrográfica, administración nacional.

Todos estos trámites enrevesados y complejos se dilatan en el tiempo. Y es por ello, por lo que, las actividades empiezan a funcionar con carácter previo, y sin las necesarias comprobaciones.

Al tratarse además de Ayuntamientos pequeños que tienen que atender un sinfín de necesidades y que, con frecuencia, carecen de los recursos humanos y técnicos necesarios, las comprobaciones no llegan. Además, la proximidad y el conocimiento de los habitantes representan una enorme dificultad, para llevar a cabo un control objetivo y frecuente.

Otra realidad es que debido a esta falta de control una vez instaladas las macrogranjas, se van transformando y ampliando sucesivamente por la vía de la comunicación no sustancial de la autorización ambiental integrada.

Por lo que esperemos, que esta norma cuya actualización es tan necesaria, pueda contribuir al control de un sector, poniendo coto a una expansión que no se puede permitir a cualquier precio.

Es totalmente necesario evitar una sobrecarga del medio y mantener la sostenibilidad ambiental del entorno donde se quieren colocar estas instalaciones. La expansión de las explotaciones porcinas no puede, ni debe hacerse en detrimento de otras formas de desarrollo menos contaminantes y con mayor aporte tecnológico.

 

Fuente Confilegal 31 Julio 2018

RESISTENCIA A ANTIBIÓTICOS

Detectada en animales de la UE resistencia a antibióticos usados en personas

 

Científicos europeos han detectado por primera vez en animales de granja en la Unión Europea (UE) resistencia a ciertos antibióticos que se utilizan para tratar graves infecciones en humanos.

Un nuevo estudio de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), publicado hoy, revela que continúa habiendo bacterias en seres humanos y animales que son resistentes a fármacos antimicrobianos.

«Es alarmante porque esos antibióticos se utilizan en humanos para tratar infecciones graves», afirmó en un comunicado Marta Hugas, jefa científica de la EFSA, institución con sede en la ciudad italiana de Parma.

Resistencia a los antibióticos antimicrobianos

La resistencia a los antimicrobianos está considerada un problema de salud pública, ya que reduce la efectividad de determinados tratamientos. Especialmente peligroso en aquellos que se emplean como última opción.

El comisario europeo Sanidad y Seguridad Alimentaria, Vytenis Andriukaitis, recordó que los niveles de esa resistencia difieren significativamente entre los países de la UE. Por lo que se necesita unir esfuerzos para abordar el asunto en los distintos sectores.

El estudio también establece altos niveles de resistencia en humanos de bacterias como la Salmonella o las del género Campylobacter, transmitidas por los alimentos.

«El hecho de que sigamos detectando bacterias resistentes a múltiples drogas significa que la situación no está mejorando». Dijo el científico líder del ECDC, Mike Catchpole. Que llamó a proseguir las investigaciones.

En la Unión Europea (UE) se calcula que cada año mueren unas 25.000 personas por la resistencia a los antimicrobianos. Mientras que en todo el mundo la cifra estimada está en 700.000. Y, si no se toman medidas, podrían llegar a morir millones para 2050.

La ONU sugiere adoptar buenas prácticas de higiene, bioseguridad y protocolos de vacunación. Así como usar los antibióticos con prudencia siguiendo las instrucciones de los profesionales. Y no emplearlos para promover el crecimiento de la producción animal, entre otros consejos.

 

Fuente oviespana.com 27/2/18

PODREDUMBRE

‘Podredumbre’: Netflix destapa los venenos y mentiras que esconde tu comida diaria

El director Jayme Karales estrena ‘Podredumbre’, una serie documental sobre los fraudes de la industria alimentaria.

En marzo de 2008, agentes federales estadounidenses llevaron a cabo una redada en las oficinas de Chicago de Alfred L. Wolff Inc., una empresa de importación y exportación internacional de origen alemán y la principal importadora de miel de Estados Unidos. Y la protagonista del mayor fraude alimentario de la historia del país. Entre los documentos que se incautaron, los agentes encontraron pruebas de que la miel rusa o polaca que importaba Alfred L. Wolff no era, siendo precisos, ni rusa ni polaca… ni miel.

En realidad la mayoría era un producto de origen chino adulterado con cloranfenicol, un antibiótico prohibido peligroso para la salud. Y la empresa lo sabía. Y había decidido vender el producto a precios más bajos, incurriendo además en un delito de ‘dumping’ . Se trata tirar los precios para deshacerse de los competidores y apoderarse del mercado. Y de evasión de pago de aranceles valorado en 150 millones de dólares. Con este fraude alimentario comienza la primera temporada de ‘Podredumbre’, la serie documental que acaba de estrenar Netflix y que airea los trapos sucios de la industria alimentaria.

Porque, ¿sabemos lo que comemos?

‘Podredumbre’ se adentra en los orígenes de algunos de los productos de consumo habitual. Y destapa como la codicia y la corrupción de la industria alimenticia afecta a la calidad. E incluso a la naturaleza,  de mucha de la comida que se sirve día a día en las mesas de Estados Unidos. Y, por ende, también fuera de Estados Unidos. A pesar del exceso de dramatismo alarmista de la voz en off, ‘Podredumbre’ aporta testimonios de productores y abogados de la industria de alimentos. Funcionarios encargados de investigar los delitos contra la salud pública y científicos, además de consumidores. Y los casos judiciales están ahí, nadie se los ha inventado.

El consumidor quiere mucho, barato y ahora, algo que se está volviendo insostenible

La serie también es un toque de atención para un consumidor que, más allá de los precios bajos, no busca conocer el origen y la naturaleza de los alimentos que consume y de cómo la elección de este o aquel producto para la cesta de la compra tiene implicaciones ya no solo para la salud, sino también económicas y sociales. Como ejemplo: la lucha de los pequeños productores por no desaparecer frente a las grandes empresas procedentes de países en los que no hay seguimiento de los estándares de calidad y que, reduciendo los costes del producto, pueden permitirse bajar los precios y acabar así con la industria local. Que se maten entre ellos pero yo quiero mucho, barato y ahora. De las consecuencias a medio y largo plazo ya pensaré en otro momento. Pero eso, que el cliente siempre tiene la razón.

Como los efectos del cambio de modelo productivo no son tan visibles a corto plazo, ‘Podredumbre’ pone el ejemplo de las alergias para concienciar al espectador de la importancia de conocer lo que se lleva a la boca. En el segundo capítulo, la serie cuenta cómo en la última década han aumentado en un 50% los casos de alergias infantiles en Estados Unidos. Un estudio a 40.000 niños estadounidenses descubrió que un 8% de ellos tiene una alergia alimentaria. Eso es uno de cada 13. Alrededor de seis millones de niños en Estados Unidos. ¿Por qué? ¿Por qué un organismo se vuelve hipersensible e hiperreactivo a un alimento? ¿Qué cambio ambiental está provocando estos síntomas?

Las alergias alimentarias

«Las alergias alimentarias están llegando a niveles epidémicos en todo el mundo«, avisa. «La ciencia está empezando a entender por qué la gente reacciona a alimentos aparentemente inocuos. Porque hemos evolucionado para proteger el cuerpo mediante la expulsión activa», admite la doctora Ruchi Gupta, investigadora en el campo de las alergias.

Pero existen varias teorías. Teorías como que la población de microbios que viven en los intestinos —la microbiota— está disminuyendo por el uso de antibióticos desde la infancia. O que la asepsia en el entorno en la crianza o el proceso de producción de los alimentos provocan que la inmonuglobulina E reaccione ante partículas que en principio son inocuas causando una anafilaxis. Un intento rápido y violento del cuerpo para expulsar el alérgeno que puede resultar en muerte. Y aunque casi la mitad de muertes por reacciones alérgicas ocurren por comidas de restaurantes u otros servicios alimentarios, la industria alimentaria —y de restauración— parece no querer asumir los costes de ofrecer productos seguros para esa población creciente de alérgicos.

Uno se pregunta, cómo será el verdadero mapa de corruptelas y malas prácticas de un negocio tan poderoso, necesario y globalizado como el alimentario. Da igual que se mire hacia la leche o hacia la carne, parece que todos los sectores afrontan el mismo problema. Las empresas grandes que explotan a los productores con contratos draconianos, países que no hacen cumplir la legislación o que, directamente, no tienen legislación —lo que en una economía globalizada acaba generando injusticias—, métodos de producción en cadena para satisfacer demandas pantagruélicas y para sostener un mercado hipercompetitivo, corrupción, sobornos y sabotajes en un mercado que acaba favoreciendo solo a las grandes multinacionales. ‘Podredumbre’ acaba siendo una reivindicación de la producción local y una crítica a un sistema cada vez más insostenible.

La corrupción

Las cifras son mareantes. Se consumen 58.000 millones de pollos al año, una cifra que para 2050 será el doble. La industria del ajo mueve 40.000 millones de dólares de beneficio anual. JBS, la mayor empresa cárnica del mundo, ganó en 2016 casi 50.000 millones de euros. Eso sí, antes de que saltase el escándalo de que la empresa sobornó a 1.800 políticos brasileños. Y por criar lo que en un supermercado estadounidense se vende a lo equivalente a 6 euros. Al criador le pagan unos 29 céntimos.

La corrupción también existe en Estados Unidos, como demuestra el caso de dos pequeños productores de ajo de Nuevo México. Estos decidieron investigar a la empresa china Harmoni, que importa ajo a Estados Unidos. Esta que era la única empresa importadora de ajo china que no tenía que pagar las tasas ‘anti-dumping’ que impone el Gobierno estadounidense. ¿El porqué? Resulta que la asociación encargada de regular el mercado del ajo está presidida, por uno de los principales compradores de ajo chino barato  en Estados Unidos. Que tiene mano en el Departamento de Comercio para decidir a qué empresas se investiga y a cuáles no.

Por todo eso y más, ‘Podredumbre’ invita a que el consumidor sea más consciente de las consecuencias de sus decisiones a la hora de consumir alimentos. Y a demandar unas prácticas más limpias por parte de las empresas, pero también de las administraciones. Porque, como dice el refrán, lo barato al final sale caro.

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ACUICULTURA MODERNA

EL PESCADO DE ACUICULTURA QUE SABE COMO EL SALVAJE

 

ALTERNATIVAS

Con este panorama, tenemos dos alternativas. La primera, no deseable, consiste en saltarse las cuotas pesqueras y agotar los recursos naturales. La segunda, mucho más sensata, consiste en usar la inteligencia y el conocimiento para desarrollar alternativas a la pesca salvaje y a la acuicultura convencional. Que además de producir pescado de no muy buena calidad, se basa en la cría de animales hacinados. Alimentados con pienso y que producen gran cantidad de residuos.

Aquí entran en juego la acuicultura en esteros y la acuicultura multitrófica integrada, muy parecidas entre sí. La acuicultura en esteros es típica de las zonas de marismas que se inundan con las mareas altas. Es tradicional en la bahía de Cádiz, por ejemplo, donde los ‘granjeros del mar’ cierran el paso de regreso del agua para crear pequeñas balsas artificiales en las que atrapan a los peces. Este método de cría de pescado es respetuoso con el medio ambiente, apenas se altera el entorno, pero tiene un rendimiento muy bajo y son pocos los productores que optan por él. Basada en la anterior, pero mucho más evolucionada, está la acuicultura multitrófica integrada.

TIPOS DE CRIANZA

Miguel Medialdea es biólogo y responsable de calidad y medio ambiente de Pesquerías Isla Mayor, una de las pocas empresas en España que opta por este tipo de producción. La granja marina que supervisa, Veta La Palma, se encuentra junto a Doñana y cuenta con diez mil trescientas hectáreas, tres mil de las cuáles están permanentemente inundadas. Miguel cuenta que en Veta La Palma practican dos tipos de acuicultura. Por un lado crían lubinas, corvinas y doradas en balsas que miden entre dos mil y nueve mil metros cuadrados, hechas con la misma tierra de la marisma y revegetadas en los márgenes.

En ellas los pescados reciben una alimentación mixta, con un porcentaje de alimentos naturales –camarones y algas– que oscila entre un cinco y un veinticinco por ciento, según las condiciones climáticas. Así se logra un rendimiento de hasta cuatro kilos de pescado por metro cuadrado. Sigue estando muy por debajo de los cuarenta o cincuenta de la acuicultura convencional, pero el pescado es de una calidad muy superior, prácticamente indistinguible del salvaje.

Con el segundo tipo de crianza se obtienen camarones y mújoles que se alimentan de forma completamente natural en balsas más pequeñas. Estas sirven, además, para depurar el agua marina en la que se han criado los peces de las balsas más grandes.

CAPITAL ECOLÓGICO

Este tipo de acuicultura evita tres de los grandes problemas que genera la convencional: los peces nadan a sus anchas –no en pequeñas jaulas–, el fósforo y el nitrógeno generado por sus deposiciones se filtra con el trasvase del agua de unas balsas a otras y su alimentación no se basa en un pienso producido con harina de pescado que ha sido extraído en la otra punta del mundo: todo un desafío al sentido común.

Miguel Medialdea afirma que, además, la acuicutlura que practican en Veta La Palma genera ‘capital ecológico’. Un hábitat, por ejemplo, para las aves de Doñana. La mayoría de la producción de estas piscifactorías va destinada a restaurantes, pero también llega a algunas pescaderías, donde el precio del pescado se sitúa algo por debajo del salvaje. Un verdadero chollo, considerando su calidad.

Fuente EL COMIDISTA 16/8/16

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