DECRETO DE PURINES

Decreto de purines: En 2019 las comunidades autónomas podrán mantener las excepciones

El Boletín Oficial del Estado publica este viernes un Real Decreto del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Por él, entre otros cambios en las ayudas de la PAC para el próximo año, se confirma que las Comunidades Autónomas podrán mantener en 2019 sus excepciones al decreto de purines del Gobierno Central. Que en principio prohíbe esparcir estos fertilizantes ganaderos mediante los sistema de plato, abanico o cañones. Por tanto, no será obligatorio en la mayoría de los casos enterrar los purines y comprar la maquinaria para ello.

En concreto, se establece que dentro las normas de la condicionalidad que deben cumplir los beneficiarios que reciban pagos directos o determinadas primas anuales de desarrollo rural . “La aplicación de purín en las superficies agrícolas no podrá realizarse mediante sistemas de plato o abanico ni cañones, pudiendo las comunidades autónomas establecer excepciones”.

Parcelas

Además, se añade que “en el caso de parcelas en las que la pendiente media sea superior al 20%, con carácter general no se podrá realizar dicha aplicación. No obstante, aquellas comunidades autónomas que tengan zonas con orografías complicadas. Y donde se dé dicha circunstancia en una mayoría de sus parcelas, podrán agrupar dichas parcelas siguiendo criterios objetivos. Y establecer excepciones mediante resoluciones o reglamentos no necesariamente individualizados».

La mayoría de las Comunidadades Autónomas ya establecieron este año excepciones al decreto del Ministerio que busca reducir el exceso de emisiones de amoníaco de España. Un gas de efecto invernadero que en un 96% procede del sector ganadero. Principalmente del sector porcino (26%) y de la industria de fertilizantes (22%). Siendo el vacuno de leche responsable de sólo el 8% de las emisiones de amoníaco en España. Aunque está resultando el más perjudicado por la normativa del Gobierno central.

En el caso de Galicia la Consellería de Medio Rural estableció como excepción que los purines no se podrán esparcir mediante sistemas de cañón. Pero si mediante abanico, el sistema más utilizado en la comunidad.

Otros cambios en las ayudas de la PAC para 2019

El Real Decreto publicado hoy establece los siguientes cambios en la convocatoria de ayudas de la PAC para 2019:

En relación con los pastos, se establecen nuevos ajustes en lo que se refiere a la determinación de cuándo hay actividad agraria en el caso de labores de mantenimiento en dichas superficies, de cara a evitar posibles situaciones de abandono. Asimismo, y dado que ya es obligatoria la declaración gráfica de superficies, en el caso de las superficies comunales se ha procedido a clarificar quién debe proporcionar la información sobre las superficies de uso común.

También se introducen mejoras técnicas para dotar de una mayor flexibilidad y simplificación en algunos regímenes de ayudas asociadas. Tales como las condiciones de mantenimiento de la titularidad de la explotación, en las ayudas asociadas ganaderas, o las condiciones de elegibilidad para favorecer la incorporación de nuevos titulares a la actividad, en particular de jóvenes ganaderos.  Igualmente se flexibilizan determinados requisitos del régimen de ayuda a los cultivos proteicos, así como del pago específico al cultivo del algodón.

Pago verde y estadísticas y consultas catastro

En el ámbito del pago verde, se incluye una nueva especie, la Crotalaria juncea L. Que puede ser declarada como cultivo fijador de nitrógeno, a fin de cumplir con el porcentaje de superficie destinado a las superficies de interés ecológico.

Por otro lado, para poder cumplir con las obligaciones que corresponden a España en el ámbito de las estadísticas integradas sobre explotaciones agrícolas. Y facilitar la recopilación de la información, se introduce la posibilidad de utilizar los datos contenidos en la solicitud única a efectos estadísticos y de remisión de cierta información a través de ella.

También se ofrece la posibilidad de consulta para los titulares catastrales, a través de la Sede Electrónica del Catastro. Sobre la información relativa a la presentación de solicitudes de ayudas directas sobre sus parcelas y los cultivos declarados.

Otros aspectos

Otros aspectos incluidos en el nuevo Real Decreto son.: La introducción de una lista no exhaustiva de situaciones de creación de condiciones artificiales. Con objeto de facilitar su detección a las autoridades competentes. A la vez que informar a los solicitantes de las ayudas sobre las operaciones consideradas de riesgo. A la luz del aprendizaje adquirido durante los últimos años de aplicación de la norma.

Por otra parte se modifica la solicitud de información relativa al cultivo de maíz modificado genéticamente. De forma que no se proporcione sólo a efectos estadísticos. Sino con la finalidad de contribuir a las actividades de vigilancia y control. Además, se tendrá en cuenta en la declaración si se cultiva maíz en esa parcela en “segundas cosechas”. De forma que éstas puedan incluirse en el plan de control oficial.

El periodo para solicitar las ayudas directas de la PAC se iniciará el próximo 1 de febrero de 2019. Y permanecerá abierto hasta el 30 de abril. Estando previsto abonar más de 4.950 millones de € en base a dichas solicitudes.

 

Fuente Campo Galego 9/11/18

TRATAMIENTO DE PURINES

Tratar adecuadamente el purín es posible pero costoso. Las empresas no quieren gastar.

“El año pasado la producción porcina fue de 6.000 millones de euros. Eso le convierte en un sector bastante intocable”

Fernando Suárez Mejido abrió ayer las jornadas sobre macrogranjas organizadas por Ecologistas en Acción Zamora. Ingeniero agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid, Suárez Mejido es consultor autónomo en Energías Renovables y Medio Ambiente. Y especialista en el desarrollo de tecnologías y negocios en tratamiento de aguas, residuos agrícolas, ganaderos y agroalimentarios, biogás, energía de la biomasa, biocombustibles y residuos oleosos y peligrosos. En la entrevista explica los riesgos medioambientales de las grandes explotaciones intensivas de cerdos. Que tendría solución si, como en otros países de Europa, las empresas invirtieran en la gestión sostenible de los purines.

-¿Por qué hay razones para la inquietud ante la proliferación de proyectos de grandes granjas porcinas?

-Ahora mismo en España la densidad de porcino es importante. Empezó por Cataluña, luego se extendió a Aragón y es un sector controlado por los integradores. Esto quiere decir que el ganadero normalmente no es el dueño del cerdo sino que más del 80% de la producción está en régimen de integración. Grandes empresas que contratan a ganaderos que ponen su granja, su trabajo y la energía, y el integrador les da el cerdo, la alimentación y las medicinas. En todo ese proceso hay una parte, que son los purines, y nadie quiere tenerlos en cuenta.

-¿Por qué es tan importante su correcta gestión?

-Ocurre que la generación de purines, que en principio es un abono orgánico bueno y sustituye a los abonos minerales (incluso en las directivas que están a punto de salir sobre fertilizantes van a primar los orgánicos). Pues se convierte en un contaminante cuando se concentra o hay explotaciones intensivas grandes. En Cataluña hay problemas de contaminación por nitratos debido a que tiene un porcentaje muy elevado en el suelo y esa sobreaplicación genera una contaminación de aguas subterráneas.

-Sorprende que no se controlen esos purines cuando tienen tan negativos efectos sanitarios y en el medio ambiente.

-Eso no hay quien lo controle, el ganadero lo escribe en un libro pero lo aplica donde puede y como puede. Y otra cuestión no menos importante ahora es el efecto invernadero. Estamos ya sufriendo los problemas del cambio climático y los purines en el campo se aplican una vez pero se producen todo el año, hay que almacenarlos y es cuando se está generando metano. La materia orgánica se transforma en metano, que va a la atmósfera. Las emisiones de gases de efecto invernadero se miden en términos de equivalente de CO2, es decir, una tonelada de metano son 22 ó 23 toneladas de CO2. Claro, una plaza de cerdo produce dos toneladas de purín al año, que a su vez está produciendo metano. Al final acabas llegando a tener emisiones de unos 150 kilos por tonelada de purín que no se trata adecuadamente.

-¿Qué solución se da entonces a esas emisiones de gas metano?

-Lo único que se puede hacer es biodigestión, o sea forzar la extracción de ese metano y utilizarlo luego como combustible. ¿Qué ocurre?, que eso es caro. Tratar los purines adecuadamente es costoso. Si entras en la página de los grandes productores nadie habla de purines, frente a la opinión pública como que no existen. Ese es el problema. Los grandes productores ganan mucho dinero.

En España el año pasado la producción porcina fue de más de 6.000 millones de euros, un porcentaje de riqueza importante para España. Sobre todo con los volúmenes de exportación que hay. Eso le convierte en un sector bastante intocable económicamente desde la Administración, con lo cual donde ya han empezado a estar saturados como en Cataluña y últimamente en Aragón. Pues están yendo a sitios donde les reciban con los brazos abiertos. ¿Dónde? En zonas más deprimidas, que precisamente es donde causan más problemas porque consumen agua y contaminan.

-¿La provincia de Zamora entonces es un territorio atractivo para estas empresas de producción intensiva?

-Claro, o zonas como la serranía de Cuenca donde de alguna manera piensan que no va a haber oposición agrícola. Que está bastante deprimido y que los pueblos los van a recibir sin problemas. Se trata de hacer dinero, aunque yo creo que hay una burbuja que reventará y la Comunidad Europea en algún momento tendrá que decir algo. España es ahora mismo el país de Europa con más censo de cerdos, aunque produce más Alemania.

-¿Cómo gestiona Alemania esa macroproducción intensiva del sector porcino?

-Tiene la agricultura y la ganadería integradas, hay granjas más pequeñas con su explotación agraria alrededor, y además fomentan la biodigestión con sus plantas. Lo que ocurre es que eso es más caro porque cuesta dinero. Es el modelo sostenible. Por ejemplo Dinamarca, que tiene unos problemas de concentración tremendos, cuenta con unos sistemas de tratamiento carísimos. Y no hemos hablado de la tercera pata. A la que ahora el Ministerio le está dando bastante importancia, que son las emisiones de amoniaco, que amenazan a España. En cambio Dinamarca acidifica los purines, hace biodigestión. Todo eso vale dinero y el gran productor puede pensar que no es rentable. Es mucho más rentable tirar el purín al campo sin control.

-Pero existe un control público, una normativa que, según la Junta de Castilla y León, es muy estricta y rigurosa en materia medioambiental, ¿acaso no nos podemos fiar?

-Yo lo siento por la Junta de Castilla y León pero les puedo enseñar un proyecto porcino en Soria donde hay un daño clarísimo en la necesidad de superficie agrícola. La Junta está siendo tremendamente laxa, es mi opinión.

-¿Hasta qué punto el modelo intensivo puede acabar con las pequeñas explotaciones?

-Las pequeñas explotaciones desgraciadamente si se pasan a sistemas de integración y les pagan poco y lo pasan mal, pues bastante tienen. Yo creo que no hay que ir contra los ganaderos sino contra los integradores que sí que pueden resolver el problema. Simplemente se trataría de aplicar una tasa de 5 céntimos como en los neumáticos o en los aceites usados, o las farmacias. Es cumplir ese principio de que quien contamina paga.

Si a la carne de cerdo le pones una tasa de cinco céntimos, tienes suficiente para realizar el tratamiento adecuado. Y podrías permitirte el lujo, en algunos sitios donde haya superficie, de instalar granjas mayores si lo hicieras adecuadamente y de forma sostenible. Pero es que nadie quiere hablar de gastarse un duro en eso porque hay una burbuja y un ansia de ganar dinero tremenda. De hecho las inversiones dan pena incluso como instalación, intenta hacerlo lo más barato posible porque no saben si durará cuatro, cinco o seis años.

-Hay instalaciones de hace años, sobre todo en Cataluña o Aragón; es decir, la burbuja se está prolongando bastante.

-Ahora ya empieza a haber movimientos. En Cataluña hace dos años que no crece, Aragón incluso la ha superado ligeramente y entre las dos comunidades reúnen la mitad de los 30 millones de plazas de porcino que hay en España. Entonces están buscando otros sitios y no se trata de frenar ese desarrollo, lo que pasa es que hay que hacerlo de forma sostenible. No ir a lo más barato y del purín no querer saber nada.

-¿Qué solución se puede dar entonces a una correcta gestión de los purines?

-Desde el Congreso de los Diputados se estado peleando con este tema y yo creo que hay dos niveles de solución, uno medioambiental a largo plazo, porque necesitamos una agricultura más sostenible y hay que buscar explotaciones de menor dimensión. Pero hay que jugar con la realidad, con granjas que no tienen una solución adecuada y están contaminando, y otras que se quieren instalar con el mismo modelo. Es decir ese modelo de intensivo existe, yo no hablo de cerrar estas instalaciones porque tiene un peso potente en la economía española, pero la solución pasa por gastarse dinero para hacer una gestión sostenible. Y si dicen que eso les hace menos competitivos en el mercado exterior también pagan los daneses o los alemanes.

-¿Y en este panorama qué defensa le queda al vecino del medio rural, preocupado por estos magnos proyectos si la administración, como dice usted, no ofrece garantías de respeto al medio ambiente?

-A la administración se la puede denunciar si se considera que es ilegal lo que hace. Y es normal que surjan movimientos populares de oposición, además se pueden presentar alegaciones y la administración local también se puede oponer. En Castilla La Mancha casi todos los partidos están muy preocupados con las explotaciones intensivas en Cuenca, incluido el PP. Empieza a haber una sensibilidad a nivel de partidos que es importante. Pero por encima de todo tenemos que ir hacia una agricultura y ganadería más sostenible, aunque también hay que buscar soluciones a corto plazo.

FUENTE  La opinion de Zamora19/9/18

 

PURINES SI PERO BAJO TIERRA

Purines sí, pero bajo tierra

 

La Junta debe decidir entre aplicar la normativa que obliga a inyectarlos. O abrir un periodo para que el agricultor adapte la maquinaria o la compre nueva

El empeño de la Unión Europea en materia de agricultura y ganadería es que se practique una actividad en el campo. Que sea más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Para conseguirlo, las ayudas económicas de la Política Agraria Común (PAC). Están cada vez más supeditadas a fomentar en la práctica el equilibrio entre la actividad agrícola y ganadera y el cuidado del medio en el que se practica.

Encaminado a ello está la nueva política sobre el vertido de purines en los cultivos. Que llega a través del Real Decreto 980/2017, de 10 de noviembre. Que modifica al anterior en el que se establecían las normas de la condicionalidad que debían cumplir los beneficiarios que reciben pagos directos en la PAC. Con vigencia desde el 1 de enero, la nueva norma prohíbe la aplicación de purín en superficies agrícolas mediante sistemas de plato, abanico y cañones. Así como obliga al pronto enterrado de estiércoles sólidos.

La nueva normativa de aplicación de purines pretende evitar la emisión de gases a la atmósferaEsta medida que será obligatoria en un futuro, puede ser aplicada o no por cada Estado miembro de la Unión Europea, algo que en España está aún por definir. La nueva normativa surge de la necesidad de enterrar el abono en el menor tiempo posible después de su aplicación. Para evitar la emisión de gases a la atmósfera. Así como por la queja de vecinos del medio rural por el mal olor que conlleva en determinadas ocasiones esta aplicación del purín.

Enfado del sector

Las nuevas leyes afectan tanto al ganadero que produce los purines. De vacuno y porcino mayoritariamente como al agricultor que los utiliza. Y aunque el sector no se opone a encaminar sus pasos hacia el desempeño de las actividades ganaderas en unas mejores condiciones. Tanto para los propios profesionales y para su entorno, los sindicatos agrarios ya han salido al paso de la nueva normativa. A la que esperan que la Junta de Castilla y León se acoja a través de un periodo de transición.

Y es que el cambio de la normativa implica la renovación de la maquinaria por parte del agricultor.

«Un cambio tan importante no puede hacerse de la noche a la mañana y a golpe de Real Decreto. Sin hacer ningún esfuerzo por lograr un mínimo consenso con el sector». Lamenta Asaja. En el mismo sentido se ha pronunciado la Alianza Ugal-Upa que en palabras de Matías Llorente piden a la Junta que aplique un periodo de transición.

Y «sacar una serie de medidas para que los ganaderos y agricultores reconviertan su maquinaria hacia el método de la inyección porque lo que ahora utilizan no sirve». «Lo que tienen es que controlar más también el purín que viene de papeleras y vertederos», incide.

Gran Inversión

Asimismo, UCCL recuerda que en primavera el purín se aplica directamente sobre las superficies agrícolas ya sembradas. Por lo que «su aplicación mediante sistemas de inyección sería imposible ya que supondría levantar el cultivo». A estas pérdidas suman el gasto que conlleva el cambio o compra de nueva maquinaria. Que podría suponer «una inversión de más de 150.000 euros por explotación para poder inyectar los purines».

Por su parte la ministra del ramo, Isabel García Tejerina, ha afirmado. Que «va a sacar una convocatoria de ayudas para cambiar la manera de esparcir los purines». Ya que España supera los niveles de amoniaco. 

«Y en una cantidad importante y más del 90 por ciento procede del sector agrario».

Fuente La nueva cronica 25/1/18

PURINES, EL GRAN ENEMIGO AMBIENTAL

La realidad de los purines, un problema ambiental recurrente

 

Es cierto que España ha alcanzado el primer puesto en la producción de ganado porcino en Europa. Con más de 28 millones de cabezas y casi 90.000 explotaciones. Lo que determina una generación de purines de más de 50 millones de toneladas al año. Volumen que bajo ningún concepto puede ser gestionado mediante su aplicación directa en tierras de cultivo.

Esta situación no es nueva y en algunas comarcas del país. Así como Cataluña, Aragón, Segovia y Murcia. En ellas la elevadísima concentración de granjas viene generando excedentes de purín desde hace muchos años.  Y los vertidos incontrolados de los mismos han provocado una contaminación de los acuíferos perfectamente conocida.

DIRECTIVA EUROPEA

Tras la aprobación de la Directiva europea para la protección de las aguas de la contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrícolas y ganaderas. Se aprobó el Real Decreto 261/1996, acompañado del establecimiento de las denominadas Zonas Vulnerables. En las cuales la máxima cantidad de nitrógeno permitido es de 170 kg por hectárea y año.

Para que podamos hacernos una idea de lo que esta limitación significa. En el entorno de una granja, cada hectárea de suelo agrícola no debería recibir el purín de más de 20 cabezas de ganado. Siendo habitual que en las zonas de alta concentración pueda haber 2000 cabezas o más por hectárea disponible. Esto determina que más del 20% de los purines generados sean excedentes. Cuyo destino no puede ser la aplicación agrícola directa.

El incumplimiento reiterado de la Directiva en ciertas zonas determinó sanciones al Estado español que recomendaron al Gobierno buscar alguna solución. Para ello se buscó una alternativa equivalente a la usada para otros residuos. Con la aprobación del Real Decreto 2818/1998, que establecía unas primas para las plantas de cogeneración destinadas al tratamiento de los purines.

Al amparo de la citada norma, a partir del año 2000 se establecieron una serie de instalaciones en las zonas más críticas. Que, sin resolver el problema en su totalidad, lo paliaron al eliminar parte de los excedentes. En este sector llegaron a operar 29 plantas, integradas en la asociación de empresas de tratamiento (ADAP).

Estas instalaciones tuvieron que ir cerrando paulatinamente su actividad a partir de la reforma del sector eléctrico de 2012. Hasta la parada de la totalidad de ellas. Plantas que están hoy a la espera de la aplicación de una sentencia favorable del Tribunal Supremo. Que en todo caso no permitirá la puesta en marcha de mucho más allá del 50% de las mismas.

CONTAMINACIÓN

Y en estos más de 20 años ¿qué se ha hecho por resolver el problema creciente a medida que lo hacía el sector porcino?.

Prácticamente nada, además de lo ya dicho, salvo constatar cómo además de la contaminación de las aguas por nitratos, los purines contribuyen de forma relevante a las emisiones de amoniaco (emisiones que en España siguen creciendo) y de forma muy relevante a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), en razón de las emisiones de metano producidas por la aplicación de los purines sin tratamiento previo.

Ante el agravamiento del problema derivado del cierre de las plantas y la falta de alternativas realistas. Por cuanto algunas propuestas tecnológicas innovadoras o están en fase de experimentación o sus costes son inabordables. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y algunas Comunidades Autónomas -muy apurados por la situación- optaron por una solución genial. Transportar los purines excedentes a zonas alejadas para almacenarlos en balsas hasta el momento de su aplicación al suelo.

En ningún momento de la larga historia de la gestión de los purines se había planteado esta opción como solución generalizada. Por cuanto transportar algo cuyo contenido en más del 90% es agua, a más de 100 km. Que en ocasiones es la distancia a la que se encuentran zonas aptas para el vertido. Es un dislate económico, por no hablar del agravamiento del impacto ambiental por el transporte. Y porque las balsas son una fuente permanente de emisiones.

 

SOLUCIONES

 

Como el problema no es nuevo, ni exclusivamente de España, conviene revisar las soluciones que se dan en otros países de la UE. Que también tienen problemas de purines donde se ha comprobado que el aprovechamiento agrícola de los mismos (cuyo uso no se discute) se hace preferentemente tras su tratamiento por medios físicos, químicos, biológicos o térmicos, única forma de evitar los impactos negativos, consiguiendo que los ganaderos cumplan con las normativas ambientales sin poner en riesgo la viabilidad de su actividad.

En la mayoría de esos países se ha optado por la tecnología de biodigestión para generar biogás. Por su madurez y su perfecta aplicación al caso de los purines. Existiendo en la actualidad miles de plantas en operación en la UE.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) los estiércoles del sector ganadero contribuyen de manera destacada a la emisión de GEI. Especialmente metano, que se emite desde la generación del purín, durante su almacenamiento y tras su aplicación al suelo.

Con estos argumentos, la Directiva 2009/28/EC del Parlamento Europeo y el Consejo, para la reducción de las emisiones de GEI en Europa, fomenta el uso de subproductos y residuos de la agricultura como estiércoles, purines y otros materiales orgánicos para la producción de biogás, considerando este camino como el más idóneo por sus ventajas ambientales, económicas y sociales.

EL BIOGÁS

Las instalaciones de biogás, como consecuencia de su capacidad de generar calor, electricidad o usarse como biocarburante, así como subproductos de aplicación agrícola y por su carácter descentralizado, pueden contribuir de manera significativa al desarrollo rural.

Esta potencialidad de la biodigestión para abordar el problema de los purines y contribuir a la mejora ambiental ha sido reconocida en el Paner (Plan de Acción Nacional de Energías Renovables 2011-2020), que en su día redactó IDAE y se entregó a la UE, además en el excelente documento El Biogás Agroindustrial en España, elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente, así como en las bases del Plan de Biodigestión de Purines (2009), que nunca se desarrolló.

De manera que, frente a las cifras antes citadas de Europa, las plantas de este tipo en España no van más allá de lo testimonial y las posibilidades reales de su desarrollo futuro, en las condiciones económicas y normativas existentes, son prácticamente nulas.

Las carencias y limitaciones de las normativas, así como la propia estructura del sector porcino. Basada en la dependencia económica de muchas de las granjas (integración) de las grandes compañías del sector cárnico. Hacen difícil que los ganaderos puedan asumir la totalidad de los costes de tratamiento de los purines.

En este sentido, el profesor Xavier Flotats de la UPC,  establece los criterios para que la solución al problema de los purines sea una realidad. Sus argumentos son tan sólidos y basados en tan larga y profunda experiencia que me permito reiterarlos: “La resolución de este problema requiere de una reorganización del sector que suponga la internalización y reparto de responsabilidades económicas y de gestión, hoy exclusivamente centradas en los ganaderos, a menudo integrados en una cadena de valor en la que ellos son el eslabón más débil”.

VIABILIDAD

Por tanto, para que sea viable esta nueva apuesta por una solución sostenible es imprescindible que en la solución se impliquen. Además de los ganaderos, el sector cárnico, propietario de las grandes compañías integradoras. Y que hoy mayoritariamente se mantiene ajeno al problema y a sus soluciones. Pese a los excelentes resultados de un sector en pleno auge. Que ya representa casi el 40 por ciento de la producción ganadera total.  Y con exportaciones que superan los 4.000 millones de euros.

Como también dice el Dr. Flotats, el tratamiento de los purines no puede ser una pieza aislada. Cuyos elevados costes lo hagan inviable. Debe formar parte de todo un proceso industrial vinculado a otros sectores estrechamente relacionados. Como los residuos agroindustriales y los fertilizantes.

En todo caso, la importancia ambiental y social del problema de los purines requiere de actuaciones sin demora, dado el carácter insostenible de la situación.

No basta con las denuncias que últimamente proliferan en algunos medios. Y tampoco es una solución reducir al mínimo una actividad económica. Determinante en ciertas comarcas y de gran importancia para el país. Pero la situación no permite eludir por más tiempo el grave problema existente.

Debe revisarse la política española frente al cambio climático. Y se ha iniciado el desarrollo de una Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Deben recogerse en ella los medios que permitan la utilización de tecnologías. Como la biodigestión para el tratamiento de los purines. De manera que se pueda mantener el desarrollo de un sector de tanta relevancia, pero en condiciones de sostenibilidad económica y ambiental.

Fuente ELECONOMISTA.ES  22/09/2017

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